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Agricultores, otros héroes sin capa ni descanso

En aras de no frenar la producción de alimentos y provocar escasez, trabajan pese a la emergencia sanitaria, pero urgen apoyos para el sector


El Plan Emergente de Apoyo y Protección a la Salud, Empleo e Ingreso Familiar de Chihuahua proyecta 500 mdp en créditos agropecuarios, aunque por ahora se cuenta con 50 mdp

Los agricultores son otros héroes sin capa, que a pesar de la pandemia por el COVID-19, el cierre temporal de empresas y el resguardo en casa, ellos se mantienen en la línea frontal de campo para que no se genere la escasez de alimentos.

Aun cuando los mayores márgenes de ganancia no son para ellos, sino para los intermediarios y las cadenas comerciales, de ellos depende que no se produzca el desabasto y por lo tanto, haya hambre.

Chihuahua es líder nacional en 10 productos: alfalfa verde, algodón hueso, avena forrajera, avena grano, cebolla, chile verde, manzana, nuez, pistache y trigo forrajero, según el “Top Ten” reportado por la Secretaría de Desarrollo Rural del gobierno federal en 2019.

Además, el estado se ha posicionado en los primeros lugares del mercado en el país con productos como cacahuate, cereza, durazno, papa, orégano y pistache, tanto como leche y carne.

Ese universo productivo es el más pujante, sin embargo, hay un amplio espectro de cultivos que si bien, no se encuentran en el “Top Ten”, abastecen a múltiples comunidades en la entidad mediante esquemas de horticultura urbana y rural.

Y van a necesitar un sólido apoyo gubernamental para sacar adelante costos, sueldos e ingresos.

Si bien, desde que comenzaron a aplicarse medidas como la suspensión de actividades no esenciales, se destacó la necesidad de un fondo emergente para rescatar a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES); el sector agrícola es igual de importante.

Al segmento de PYMES, el Plan Emergente de Apoyo y Protección a la Salud, Empleo e Ingreso Familiar de Chihuahua le destinó 531 millones de pesos, del fondo que en total cuenta con 3 mil millones de pesos, según lo anunció en días pasados, el gobernador Javier Corral.

Para mantener el proceso productivo del campo estatal, se le destinaron 500 millones de pesos.

De acuerdo con René Almeida Grajeda, secretario de Desarrollo Rural será un Fondo de Garantías Líquidas, es decir, créditos para que los productores agropecuarios amortigüen los efectos de la pandemia.

Contempla también 18 millones de pesos, que se distribuirán entre 12 mil familias de las zonas rurales para que puedan adquirir alimentos e insumos agrícolas.

Al menos, esa es la idea. “El Fondo cuenta con un capital inicial de 50 millones de pesos pero con los mecanismos financieros se potencia alcanzar al menos, 500 millones de pesos, lo que por medio de créditos permitirá a los productores mantener sus procesos y conservar el empleo en el sector”, según indicó el funcionario.

“Hemos estado platicando con diferentes fuentes financieras, desde la banca oficial hasta banca privada, a efecto de que este Fondo de Garantías Líquidas se dedique para reducir lo más posible los efectos de esta pandemia”, agregó.

Respecto de los 18 millones de pesos para las familias rurales, se explicó que los recursos provendrán del Seguro Catastrófico que aplica en zonas como San Juanito, Creel, parte de Guachochi y Guadalupe y Calvo.

Por otra parte, se indicó que en coordinación con la Comisión Estatal de Pueblos Indígenas (Coepi), a 20 mil familias les entregarán semilla y asesoría técnica, para que produzcan sus alimentos en huertos de traspatio.

Una buena y una mala

La baja inflación es la buena noticia que desde ayer se difunde para tranquilidad de los mexicanos, apremiados por la parálisis de la economía en tiempos del COVID-19.

Lo anterior se traduce en que en la primera quincena de marzo de 2020, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) presentó un alza de 0.11% respecto de la quincena inmediata anterior, con lo cual la tasa de inflación anual fue de 3.71%, por debajo del estimado por Banco de México en 3.87 por ciento.

La mala noticia es que en ese periodo aún estaba la primera fase de la emergencia sanitaria, cuando todavía no era definitiva la suspensión de actividades y el precio de la gasolina maquilló lo suficiente el resultado.

Precisamente a partir de la segunda quincena del mes previo fue cuando los consumidores comenzaron a advertir del aumento de precios como tomate, cebolla, pollo y huevo.

Hoy en día, la mayoría de productos básicos como zanahoria, calabaza, papa, limón, aguacate, frutas, leche, quesos y chiles cuestan más que hace una quincena. Ya se habla del incremento en el precio de la tortilla, aunque según el presidente Andrés Manuel López Obrador, el dueño de Maseca, Juan González se comprometió a no incrementar el precio de la harina de maíz “en solidaridad con el pueblo”.

Lo cierto es que la especulación de precios no depende de los productores agropecuarios, ya que es en la cadena de transportación y distribución donde cada producto se encarece hasta llegar al consumidor.

En tanto, agricultores y ganaderos continúan trabajando a sol y a sombra, a sabiendas de que un ciclo productivo no puede esperar a decretos, declaraciones o el peso de la burocracia.

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