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Científica chihuahuense cerca de vacuna vs amebiasis

Investigadores del Cinvestav, encabezados por Esther Orozco, trabajan en mutantes del parásito para alterarlo y que sea incapaz de adherirse al intestino

Nacida en el municipio de Guerrero, Orozco ha destacado en el mundo científico, académico y hasta político

Desde hace 13 años que recibió el premio de “Mujeres en la Ciencia” por la UNESCO y la firma de cosméticos L’oreal, por décadas de estudio sobre los mecanismos de infección por amibas; Esther Orozco estaría actualmente a punto de lograr el objetivo de obtener una vacuna contra la amebiasis, una de las enfermedades más persistentes en México.

Orozco Orozco encabeza el equipo de investigadores del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional, que trabaja en la creación de mutantes del parásito responsable de la amebiasis, que sean incapaces de adherirse al intestino, con el fin de obtener una vacuna de uso humano y animal contra dicho padecimiento.

Para el cierre de 2017, la Secretaría de Salud dio a conocer que se registraron 220 mil 361 casos de amebiasis en la República Mexicana y se estima que entre 8 y 10% de la población ha tenido contacto con el parásito Entamoeba histolytica, causante de la enfermedad.

Mas aún, ese parásito mata a más de 100 mil personas cada año alrededor del mundo, principalmente niños. La amebiasis ocupa el tercer lugar internacional como causa de muerte por enfermedades parasitarias, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Incluso, el tratamiento de la enfermedad genera daños secundarios. Acorde con la Secretaría de Salud, la amebiasis es persistente y latente de resurgir, por lo cual el paciente tendrá que usar fármacos durante mucho tiempo y por ello, se considera que el descubrimiento de una vacuna revolucionaría la salud pública.

“Identificamos un complejo formado por dos proteínas, una adhesina (EhADH), que le sirve a la amiba para pegarse a la célula blanco, y una proteasa (EhCP112), parecida a la papaína, que se usa como ablandador de carne, con la que el parásito ablanda los tejidos y separa una célula de otra; como está adherida ya no tiene dificultad para ingerirla”, sostuvo Esther Orozco en un comunicado de prensa emitido por el Cinvestav.

En otras palabras, lo anterior implica generar amibas incapaces de adherirse al intestino para que no puedan dañarlo y sean expulsadas por el flujo intestinal con los movimientos peristálticos.

La chihuahuense, química, bacterióloga, parasitóloga e investigadora, puntualizó que el compuesto ya se ha probado en animales de experimentación, como candidatos vacunales, logrando una protección hasta del 85% contra la amibiasis hepática.

“Actualmente en México no existen las condiciones para llevar dicho conocimiento hacia la vacuna comercial porque se deberán hacer más pruebas para comprobar si esas proteínas y los genes inyectados a los animales son inocuos a los humanos”, subrayó Esther Orozco. “Una vez pasado ese filtro, se buscaría la manera de producirla en grandes cantidades, pero hacer eso en el país es muy complicado”.


Además del alto grado de resistencia de la amiba, los medicamentos usados hasta ahora para tratar la enfermedad generan efectos colaterales como cáncer

Otro aspecto que el grupo de investigación estudia es la resistencia del parásito a los fármacos. Gracias al metronidazol y sus derivados en 20 años se ha reducido en poco más de la mitad los casos de amebiasis en el país, al curar relativamente rápido, sin embargo, ese medicamento tiene efectos colaterales.

Incluso se ha visto que a dosis altas es mutagénico, puede producir cáncer y genera mucho malestar en quien lo toma, de ahí la necesidad de diseñar un método alternativo de control en la amebiasis.

“Todos los seres vivos protozoarios y bacterias son capaces de generar resistencia a sustancias dañinas o mortales, esa ha sido su manera de evolucionar y de sobrevivir; por ello, estudiamos cuáles son los mecanismos de la amiba en su lucha por resistir a los fármacos”, abundó Orozco.


Orozco, científica, académica y política


María Esther Orozco, nacida en el poblado de San Isidro Pascual Orozco, del municipio de Guerrero, Chihuahua, en 1945, es maestra normalista y química egresada de la Universidad Autónoma de Chihuahua, posee un Doctorado en Biología Celular por el IPN y desde 2012 es investigadora emérita del Cinvestav y del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Como bacterióloga y parasitóloga, sus trabajos principales se han centrado en la biología de las amibas, por lo cual recibió una prestigiada medalla del Instituto Pasteur en 1997.

Un año después, en las elecciones de 1998 fue candidata a gobernadora de Chihuahua por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), también fue investigadora internacional del Instituto Médico Howard Hughes durante 10 años. Ha publicado más de 145 artículos originales sobre su trabajo hecho totalmente en México y tiene cuatro libros.

Fue becaria de la Fundación J.S Guggenheim y de la Fundación Fogarty de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, así como profesora visitante de la Universidad de Harvard, el Instituto del Cáncer en Holanda y el Instituto Weizmann en Israel.

Además fue nombrada la “Mujer del Año 2004” por Glamour y Master Card.

Posteriormente, por sus descubrimientos sobre los mecanismos de la infección por amiba (Entamoeba hisolytica), Orozco recibió el premio de “Mujeres en la Ciencia 2006” para América Latina concedido por UNESCO y la firma de cosméticos L’oréal. Galardón considerado uno de los más importantes del mundo de la ciencia, que reconoce la labor de científicas de todo el mundo y premia a cinco mujeres cada año; una por continente. La investigadora fue elegida por el jurado compuesto por un grupo de reconocidos científicos internacionales encabezado por dos Premios Nobel de Medicina, Günter Blobel y Charles de Duve. Es la segunda mexicana en recibir este premio, luego de que en 2002 se le otorgara a Ana María López Colomé.

En 2006, fue nombrada directora del recién creado Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal por el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard.

Fundadora del Centro de Investigación de Ciencia y Tecnología Aplicadas, del IPN, Orozco también creó el Programa en Ciencias Genómicas de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), donde fue rectora en el periodo 2010-14.

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