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De las ‘rayadas’ a las mentadas en un abrir y cerrar de presas

En algún punto se esfumó, la miel sobre hojuelas entre el presidente y el gobernador y no precisamente por el conflicto del agua…


De la fraternal relación que prevalecía entre el gobernador Javier Corral Jurado y el presidente Andrés Manuel López Obrador, “somos amigos y trabajamos juntos por Chihuahua”, destacó el Jefe del Ejecutivo en su visita a Ciudad Juárez, cuando el mandatario estatal le preparó el típico pan parralense; en cuestión de ocho meses, ya ni el teléfono le contestan al máximo representante de los chihuahuenses.

La interpretación directa sería el conflicto por el agua, que actualmente representa la ‘toma’ de la presa La Boquilla por parte de los productores desde hace dos semanas, al reclamar no sólo un manejo poco claro del gobierno federal con el Tratado de Aguas Internacionales, sino la decisión de enviar a la Guardia Nacional y el Ejército para blindar las instalaciones, lo que provocó varios enfrentamientos con los manifestantes, tras uno de los cuales, perdió la vida Jessica Silva y mantiene hospitalizado a su esposo Jaime Torres.

Pero en realidad, esa fue la gota que derramó el vaso. El reclamo de los agricultores comenzó desde diciembre pasado, al detectar que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) comenzaba a desfogar La Boquilla, denunciaron que no se les notificó y bloquearon las vías del ferrocarril. La dependencia federal dio marcha atrás, cerró las compuertas y se comprometió a dialogar con los productores de cada distrito de riego, mientras el gobierno estatal –en voz de René Almeida Grajeda, secretario de Desarrollo Rural— alertó de intereses políticos detrás de las manifestaciones, “pretenden generar incertidumbre manipulada pues el ciclo agrícola está garantizado”.

A la luz de los hechos, esas reuniones con funcionarios de Conagua no se llevaron a cabo, toda vez que el 3 de febrero de este año se encendió la alerta entre los productores, desde Meoqui y Delicias hasta Camargo y Jiménez, ante el arribo de elementos de la Guardia Nacional a La Boquilla, ya que comenzaría el trasvase del vital líquido a Estados Unidos. Cientos de agricultores se reunieron en la presa y los militares recibieron la orden de replegarse, después de lo cual diputados de Acción Nacional, del Revolucionario Institucional y de Morena respaldaron a los manifestantes. Javier Corral aseguró que ya se había llegado a un acuerdo con la Comisión Nacional del Agua.

La problemática sólo escaló. El 26 de marzo, Conagua continuó con el trasvase de La Boquilla y los agricultores realizaron bloqueos carreteros y tomas de las casetas de peaje, quemaron vehículos de la Comisión Nacional del Agua y una patrulla de la Guardia Nacional. El gobernador rechazó la decisión del gobierno federal y llamó a los productores a manifestarse pacíficamente.

Los bloqueos carreteros y férreos así como la toma de casetas de peaje continuaron y a partir de junio, Conagua empezó el desfogue de la presa El Granero, al siguiente mes fue Las Vírgenes, lo que generó otros enfrentamientos con la Guardia Nacional.

En tanto, la Asociación de Usuarios de Riego del Estado de Chihuahua (AURECH) pedía esperar a los tiempos protocolarios para el pago del agua a Estados Unidos, esto es, en octubre. El mandatario estatal, por su parte, acusó que detrás del problema del agua en la entidad, estaba el robo de agua o “aguachicoleo” que se hace a lo largo de la Cuenca del Conchos, por algunos productores para lleva el líquido a superficies no autorizadas ni concesionadas, pidió al gobierno federal tomar cartas en el asunto y dijo que enviaría una carta al presidente.

Discurso que adoptó López Obrador a finales de julio, al asegurar que “quienes se oponen a que se cumpla con este acuerdo son ‘huachicoleros’ y políticos que quieren llevar agua a su molino”.

Precisamente en ese mes, que a la primera visita del presidente a Estados Unidos para reunirse con su homólogo Donald Trump, dio como resultado el arresto del exgobernador de Chihuahua, César Duarte; pese a dimes y diretes, todo era miel sobre hojuelas entre el gobierno federal y estatal.

Días después, el Jefe del Ejecutivo acusó que el PAN estaba detrás de la manipulación a los campesinos, a lo que el mandatario estatal respondió que también se habían aprovechado de la situación militantes del PRI y Morena.

En todo ese trayecto del conflicto, los productores reclamaban la ausencia del gobernador, su tibio involucramiento con los intereses de los chihuahuenses frente a una desatinada política federal en el manejo del agua, por lo que a finales de agosto se reunió por primera vez con algunos líderes de los Distritos de Riego. El compromiso fue gestionar una cita con el presidente y la directora de Conagua para correr el lápiz y revisar cifras, a cambio de detener los bloqueos y liberar las casetas de peaje.

Javier Corral anunció que los recibiría en los primeros días de septiembre, pero el Informe Presidencial se atravesó y quedó pendiente. No obstante, el 6 de septiembre, Conagua ordenó el trasvase de La Boquilla y envió a elementos castrenses para resguardar el cuerpo de agua. Los agricultores se manifestaron en Palacio de Gobierno, en la capital del estado y los policías estatales los quitaron, incluso con grúas para mover los tractores, asimismo instalaron retenes en la carretera Delicias-Chihuahua para frenar a los contingentes que se trasladaban de apoyo.

Los agricultores entonces, volvieron a La Boquilla y se enfrentaron de nuevo, con los militares, que acabaron por replegarse y ese día, 8 de septiembre, fue cuando dispararon contra la pareja que por la noche regresaba a su domicilio, tras la jornada de manifestaciones.

Al gobernador ya no le quedó más que tomar partido y el presidente subió el tono de sus declaraciones, al considerar el movimiento de “politiquerías”, justificó a la Guardia Nacional y enseguida, la Secretaría de Hacienda, a través de la Unidad de Inteligencia Financiera congeló las cuentas del exgobernador José Reyes Baeza, el alcalde de Delicias, Eliseo Compeán y del presidente de la AURECH, Salvador Alcántar Ortega.

Los diputados priistas se desmarcaron del movimiento, en tanto que los morenistas señalaron directamente a Javier Corral de estar detrás de la arenga y él respondió que en particular, el delegado del Bienestar, Juan Carlos Loera, ha estado “ausente y silente en la problemática del agua… No extraña que quien ha dado la espalda a los productores y al pueblo de Chihuahua, salga a reproducir las mentiras y el tono insidioso del Presidente de la República, en una muestra de rastrerismo político”.

A través de múltiples entrevistas con medios nacionales, el gobernador ha destacado que López Obrador está mal informado y que la narrativa presidencial en nada ayuda a resolver el conflicto por el agua de las presas y el pago al Tratado Internacional. “Me parece muy delicado que los instrumentos tan estratégicos en el combate a la corrupción, se utilicen con ánimo intimidatorio. Eso lo hacen regímenes autoritarios, los regímenes dictatoriales”, enfatizó.

Casualmente, este jueves, el gobernador de Texas, Greg Abbot, pidió al secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, gestione con el gobierno de México, el pago y el cumplimiento de la deuda del agua ya que faltan menos de 6 semanas para que venza el plazo.

Una presión política que no se había manifestado hasta ahora y que le abona más al presidente en su tesis de que primero se cumple con el tratado y después se revisan opciones para los agricultores si es que les falta agua para el siguiente ciclo.

De hecho, López Obrador garantizó que esa cuota se pagará, así tenga que recurrir a la ‘coperacha’.

“Si se nos dificulta, buscando la solidaridad de otros estados del norte, si en Chihuahua no se puede, buscando el apoyo de otros estados que ya ayudaron. Unos agricultores, que no los vemos tan espontáneos, hoy iban a tomar oficinas del agua en Tamaulipas, le dije a la directora de Conagua, que les explicara que teníamos el problema en Chihuahua, que no se dejaran manipular, vamos a buscar la solución, están queriendo hacerlo regional, con propósitos político electorales, es el mismo partido”.

Insistió en que detrás de los dirigentes del movimiento opositor en Chihuahua están los grandes productores de nogales vinculados a dos partidos políticos, quienes durante las pláticas con la Secretaría de Gobernación, sólo han dado largas en las negociaciones para llegar a esta situación.

“Llevo meses buscando un acuerdo, le daban largas para meternos en el conflicto con Estados Unidos, todo un plan para sacar raja político electoral, porque como no han hecho bien su trabajo, no tienen posibilidades de triunfar”.

A su vez, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana continúa con la integración de carpetas de investigación, ya que el 9 de septiembre que los productores mantenían tomada La Boquilla, se quedaron a obscuras al parecer debido a una falla eléctrica en la presa y por la noche, unas personas habrían provocado un incendio en la termoeléctrica, lo cual denunciaron los propios agricultores pero la dependencia asegura que fueron los manifestantes y ahora deberán responder por daños calculados en más de 100 millones de pesos. Además, ahora enfrentan cargos por posesión ilegal de instalaciones federales.

La historia de un conflicto, en el cual los dos principales actores políticos –el presidente y el gobernador— parece que ya no están para compartir el pan y la sal, como en aquella reunión del 11 de enero, que Javier Corral invitó a Andrés Manuel López, a desayunar en su casa en Ciudad Juárez; “le preparé frijoles de la olla y también le hice rayadas de Parral con la receta de mi abuelita!!!.. Se quemó un poco por cierto, pero estaba bueno”, publicó el gobernador en Facebook y Twitter.

“Conversamos de los más variados temas, desde la cocina tradicional, pasando por los proyectos comunes, las obras en proceso, el avance de los programas sociales y por supuesto, el combate a la corrupción”, dijo Corral.

https://www.youtube.com/watch?v=kMVvDfloCCc

“Compartiendo el pan y la sal, somos amigos y estamos trabajando juntos por Chihuahua”, sostuvo López Obrador.

Lo cierto es que ambos le quedaron a deber a los agricultores, más preocupados por la carrera electoral, el conflicto no se advierte que vaya a bajar de tono y lejos de debilitarlos, alargando las alternativas de solución, ha fortalecido su causa con la sociedad chihuahuense y logrado un eco ciudadano a nivel nacional, que permite evaluar que ya no se trata sólo del agua, sino de las formas de gobernar y los límites que una población en general, no está dispuesta a dejar pasar.

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