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Hacen bolsas con sargazo y cáscara de nuez

Emprendedores patentan el biopolímero para elaborar también popotes y vasos, que implican cinco años de investigación y mitigan el daño ambiental de los plásticos de un solo uso


Jóvenes fundan BioPolymer Line de Chihuahua, uno de los proyectos respaldados este año por los “tiburones empresariales”

La empresa BioPolymer Line de Chihuahua elabora bolsas, popotes y vasos con materiales como el sargazo y la cáscara de nuez, que se degradan en uno a tres años.

Asimismo, emplean insumos como aserrín y lirio acuático, lo que hace más amigables a esos productos con el medio ambiente al no utilizar plástico, que tarda muchos años en degradarse con el respectivo impacto al medio ambiente y la acumulación de esa basura en los océanos.

Pero resulta interesante no sólo adentrarse en cómo surgió esta iniciativa, sino la persistencia y tenacidad de los fundadores de esa compañía, jóvenes emprendedores para pulir una idea, ponerla en marcha y buscar el respaldo financiero. Que no fuera una idea más que se quedara en el camino.


Detrás de BioPolymer Line

Desde que estudiaba en el Colegio de Bachilleres, cinco años atrás, Luis Eduardo González Granados empezó a cuestionarse la cantidad de basura que a diario él generaba a base de plásticos y eso multiplicado por cada persona, era para poner a pensar a cualquiera:

Cómo se puede garantizar la degradación de ese tipo de materiales sin un impacto descomunal en el planeta.

Adentrado en el tema, empezó a trabajar en ello y en 2015 representó al Cobach, a Chihuahua y a México en el “Congreso Quimi-Cuba”, donde expuso su propuesta de un “bioplástico” elaborado a partir de maíz, cáscara de nuez, trigo y avena. Recibió un reconocimiento.

Tres años más tarde, en febrero de 2018, ya como alumno de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), obtuvo una mención honorífica por su participación en el IV Congreso Internacional Europeo de Química Orgánica, realizado en la Universidad de Oxford, Inglaterra.

Seis meses después, junto con Juan Carlos Vega García, estudiante de Ingeniería Biomédica, continuaron con el desarrollo y afinando detalles del biopolímero, y solicitaron una audiencia con el gobernador Javier Corral para pedirle apoyo en la fase de patentar su fórmula.

Así nació BioPolymer Line de Chihuahua, que en mayo de este año participó en el programa Sharks Innova, donde obtuvo el respaldo de los “tiburones empresariales”.

En una primera fase a los emprendedores de ese proyecto, Luis Eduardo González Granados, Juan Carlos Vega García y José Iván López Barragán, se les otorgaron 25 mil dólares para impulsar el uso de plástico biodegradable como sustituto del plástico convencional, en busca de disminuir los daños causados al planeta por el uso de estos productos.

A partir de septiembre, los directivos de BioPolymer Line de Chihuahua se han enfocado en dar a conocer esta iniciativa a nivel regional.

Por ello, han visitado los municipios de Delicias, Camargo, Jiménez y Casas Grandes para sensibilizar a la ciudadanía sobre el daño ambiental al seguir utilizando plásticos de un solo uso y en cambio, optar por productos biodegradables.

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