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¿La corrupción, el origen de todos los problemas?

Sea para resolver la inseguridad, la falta de infraestructura o el gasto público sin beneficio para la sociedad, urge una sociedad vigilante y proactiva


El poder ciudadano es real pero hay que trabajar en propuestas y alternativas: Eduardo Bohórquez, director de Transparencia Mexicana

Justo en un momento social, que la ciudadanía digiere cada día, casos de desmedida corrupción de funcionarios, de una descomposición de las instancias gubernamentales cuyo propósito último es servir a la población, de la complicidad de corporaciones con grupos criminales cada vez más fortalecidos… Los especialistas coinciden en que la única vía es el poder ciudadano, la participación proactiva y la vigilancia en el cumplimiento de las necesidades.

Sin embargo, hay que trabajar en ello, emplear las herramientas para que de lo individual se pase a lo grupal y comunitario, de modo que se convierta en una sociedad en acción, trabajando por sus propios intereses y como efecto en cadena, sacudir a los gobiernos para que éstos respondan a esos requerimientos.

Bajo ese concepto, Eduardo Bohórquez López, director de la organización Transparencia Mexicana, destacó que prácticamente todos los problemas del país, se podría decir que tienen su origen en la corrupción.

Una bandera que abandera la actual administración del presidente Andrés Manuel López Obrador con llamados al cambio, mientras gobernadores como el de Chihuahua, Javier Corral, que desde el primer día puso en marcha la “Operación Justicia para Chihuahua” para llevar a la cárcel al ex mandatario César Duarte y sus colaboradores.

En la óptica de Bohórquez López, para que un sistema anticorrupción sea efectivo y permee en la sociedad, realmente debe desmantelar la red de complicidades, recuperar los activos a favor del Estado y reparar el daño a las víctimas y ofendidos.

En el marco del foro “Reivindicando lo Público desde lo Local”, que se realiza en Museo Casa Chihuahua, el director de Transparencia Mexicana impartió la conferencia “Anticorrupción en México: El inmenso poder de la gente”.

“Si de verdad queremos que la anticorrupción genere efectos, tienes que saber cuánto recuperaste, dónde se invirtió, asegurar que se invierta bien y que la gente pueda confirmarlo”.

Según expuso, la organización busca que la gente aporte proyectos anticorrupción siempre y cuando sean estrictamente sencillos, accionables y medibles.

Invitó a ejercer la acción ciudadana como lo han hecho 634 mil personas dispuestas a poner su nombre y prestar su credencial para impulsar una idea.

En alusión a la campaña “Intervención Sam”, Bohórquez López ejemplificó que se logró recuperar 4.2 millones de pesos de una concesionaria de parquímetros, que en la ciudad de San Luis Potosí operaba en la opacidad y sin cumplir durante 14 años el compromiso de destinar el 15% de sus remanentes al departamento de Bomberos.

“Dentro de la reparación del daño, hay todavía un tema más chiquito y yo diría que es totalmente revolucionario en el tema, que se llama garantía de no repetición. Es la mejor política en materia anticorrupción, esa es la esencia”.

Relató la experiencia personal y grupal que ha tenido en su lucha desde hace 30 años para lograr que la rendición de cuentas de las autoridades hacia la ciudadanía, sea una cultura arraigada en México.


Por una agenda ciudadana


En la mesa panel “Participación ciudadana desde los municipios”, los ponentes Sergio Meza, del Plan Estratégico Juárez; Javier Mesta, presidente de Karewa; Luis Carlos Echavarría, director de Paz y Convivencia Ciudadana, y Ricardo Jiménez, de Ciudadanos por Municipios Transparentes (Cimtra), coincidieron en que se debe incidir en las decisiones que afectan el desarrollo de las ciudades.

El panel fue moderado por Francisca Jiménez, coordinadora de la asociación Red por la Participación Ciudadana, quien al abrir la plática puso como contexto los diversos niveles de desigualdades estructurales y debilidad institucional que hay en los 67 municipios de la entidad.

Sergio Meza refirió que en 2010 el Cabildo de Juárez determinó concentrarse en el trabajo del propio Municipio porque se consideró que si no se era capaz de incidir en la Presidencia Municipal, entonces tampoco se podrá incidir en otras esferas.

“Nuestra hipótesis es que a mayor participación ciudadana, que sea propositiva, vigilante y exigente, tenemos una posibilidad mayor de que haya un mejor gobierno”, apuntó al referir que se tomó la Agenda Juárez 2030, que es un aterrizaje de los objetivos de desarrollo sostenible.

Javier Mesta explicó que la asociación Karewa, cuyo fin es erradicar la corrupción en el manejo de los recursos públicos, lleva ese nombre porque en ralámuli significa, “ponerse de acuerdo”.

“Eso es precisamente lo que se necesita hacer en México, ponerse de acuerdo” y explicó que el dinero que manejan los gobiernos es de los ciudadanos y a medida que se utilice de la mejor manera, habrá mejores condiciones de vida, por lo que trabajan en vigilar la transparencia por medio de una contraloría social, un índice de riesgo de corrupción y en la denuncia, en caso de encontrar procedimientos incorrectos.

Carlos Chavarría, de la Red de Cohesión y Participación de Chihuahua, comentó que se busca despertar conciencias dentro de la comunidad y encontrar líderes naturales, que viven en colonias etiquetadas como vulnerables, con focos rojos, o de alto índice delictivo y a partir de su influencia aplicar el modelo de intervención comunitaria para recuperar el sentido de pertenencia en los vecinos, que hacen del espacio público el patio o el jardín de su casa.

Ricardo Jiménez, director de Cimtra, manifestó que actualmente la agenda pública es mucho más compleja y temas que hace 15, 20 años no estaban en la lógica nacional, ahora lo están; “estamos en un proceso de transición”.

Consideró que cuando se habla de participación ciudadana, se debe tomar en cuenta el carácter autónomo de los actores sociales frente a las autoridades, la capacidad de generar alternativas, propuestas, agendas e incidir en la vida pública.

Acotó que si no existe la participación ciudadana, lo demás es un mero discurso, “ese elemento es lo que le otorga el sentido a lo público, si no entonces tenemos un gobierno cerrado, que se autorregula, autoelogia, instituciones que ofrecen información pero son terriblemente faltos de ética”.

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