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Musgo: Un adorno navideño que en días acaba en la basura…

Y tarda de 5 a 15 años en volver a crecer, sin que las autoridades frenen su sobreexplotación, salvo que los consumidores dejen de comprarlo


Esa planta funge como regulador hídrico, protege el suelo y alberga especies de flora y fauna

En esta temporada que las familias se preparan para adornar sus hogares y colocar el tradicional nacimiento, es común la adquisición de especies silvestres como el musgo y el heno, sin embargo, su extracción es ilegal y muy poca gente lo sabe.

De acuerdo con biólogos, esas plantas que son saqueadas del medio silvestre, funcionan como esponjas captadoras de agua y al ser arrancadas, impactan de manera negativa, pues los manantiales ya no perciben la misma cantidad de agua que se necesita.

El musgo es capaz de retener hasta 20 veces más su peso en agua y actúa como regulador hídrico, protege el suelo y alberga especies de flora y fauna, sostiene el biólogo botánico, Efrén Ramírez de la FES Cuautitlán.

“La extracción de los musgos (Bryophyta sensu stricto) tiene un fuerte impacto en los ecosistemas terrestres, y afecta al agua, suelos y otras plantas y animales, generando una disminución de la humedad de los bosques.

“Su enorme capacidad de retención de agua se debe a sus propiedades absorbentes. Su importancia en tierras altas trasciende su propia dimensión, porque si se destruyen, la perturbación hidrológica local puede resultar catastrófica”, enfatiza.

Lo que secunda Óscar Farrera Sarmiento, biólogo y director del jardín botánico Faustino Miranda en Chiapas: “Ese daño a los ecosistemas es grave y no se ha dimensionado, hay tradiciones en las que se extraen flores y la capacidad de carga del ecosistema natural es ampliamente rebasada y de seguir a ese ritmo, vamos a extinguir el recurso… Si esta práctica es recurrente, en un caso extremo, no se tendría agua para el consumo humano, ni para el cultivo de los productos agrícolas”.

Recuperar estas especies, tarda –en promedio— de cinco a 15 años, sin embargo, las bromelias (que también son saqueadas), necesitan más años para volver a florecer.

Para extraer este tipo de especies, se debe contar con un permiso que emite la Comisión Nacional Forestal (Conafor), quien permite la extracción forestal de estas variedades.

No obstante, cuando están consideradas en peligro de extinción (como el musgo), la autorización debe provenir de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), mediante un esquema que es la Unidad de Manejo Ambiental, el cual supuestamente exige que un porcentaje se reintegre a los ecosistemas naturales.

Por lo general, ninguno de estos trámites se lleva a cabo, las autoridades no sancionan su extracción y los mercados suelen vender el musgo en cada temporada navideña.

Misma situación en la que se encuentran el heno y el pastle, de acuerdo con el Comisariado de Bienes Comunales de Oaxaca.

Por ello, los especialistas exhortaron a los consumidores a no alentar el daño ambiental, adquiriéndolo y alentando su comercialización.

“Arrancarlos para su venta como adornos, que luego se tirarán a la basura es algo en lo que ya no podemos seguir ayudando, pues nuestras compras mantienen a la cadena de intermediarios y talamontes que llevan este musgo a tiendas y mercados. Nosotros, los consumidores, estamos dando nuestro dinero para mantener esta depredación y también podemos pararla”, coinciden los especialistas.

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