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‘Niños sicarios’, epidemia social urgente de atacar

Tras el atentado del alcalde de Valle de Chalco, resurge el tema con cifras alarmantes del reclutamiento de menores al crimen organizado en el país

Infancia perdida por la violencia, debiera ser la prioridad para un gobierno: CIDH / Foto: IMNoticias

“Todo el mundo se acerca a ver al presi y fotos, se acercó el chavito a querer foto… Nos subimos a la camioneta solamente iba el chofer manejando, al lado el presi, y yo atrás del chofer. Ya cuando íbamos a arrancar se acercó el escuincle y dijo que si se podía subir para que le diéramos un aventón… Era un niño”.

La declaración ministerial de Carlos Arellano, secretario particular del alcalde de Valle de Chalco, Francisco Tenorio Contreras, al explicar cómo ocurrió el atentado perpetrado el martes pasado, que mantiene grave al edil ya que recibió un disparo en la cabeza; de nuevo, pone sobre la mesa, el tema de los “niños sicarios”.

En este caso, la Fiscalía del Estado de México indicó que busca al adolescente y su cómplice, otro menor, quienes tenían su domicilio cerca del lugar del ataque y según los vecinos, no trabajaban ni estudiaban, se la pasaban en las calles.

Ese casi ‘niño’, sin embargo, es uno de los 460 mil menores de edad en México, que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) calcula han sido reclutados en las filas de las organizaciones criminales.

Chihuahua no está exenta de esa situación y casos como este, traen a la memoria desde aquel video que en 2015 circuló sobre los niños sicarios, que formaban parte de un numeroso convoy armado en Creel, hasta el caso de Christopher, de 6 años, quien ese mismo año fue asesinado por otros menores de edad, que ‘jugaban’ al secuestro, la tortura y el sicariato.

De hecho, en cuanto repunta la violencia en el estado, es creciente la descripción de menores de edad y mujeres como ejecutores. Incluso, la Fiscalía detectó la estructura de células criminales, como ocurrió en septiembre de 2016, cuando se arrestó a cuatro menores de 14 y 15 años en posesión de un arsenal (cuatro armas largas, dos armas cortas y 420 cartuchos) y según se estableció, trabajaban para un grupo delictivo de la entidad.

Sin embargo, en regiones como la Sierra Tarahumara, la CIDH advierte que los criminales reclutan a niños desde los 10 y 11 años, mientras a las niñas las involucran en redes de trata y prostitución.

“Los enganchan para trabajar en drogas, los entrenan con armas y los usan para transportar (burreros), así como para realizar asaltos, agresiones y secuestros. A cambio, les ofrecen dinero, ropa, alimento o medicinas”, ha señalado la Comisión en sus informes entregados al gobierno federal, integrados con las propias cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad.

Tanto la CIDH como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), advierten que la situación es muy preocupante máxime que la cantidad de menores que cooperan con grupos criminales, pasó de 30 mil en 2015 a 460 mil en 2018.


¿Una aspirina para la epidemia?

Un reciente informe, publicado por la Red por los Derechos de la Infancia (Redim), revela que tres niños y adolescentes son asesinados a diario en el país, debido a la crisis de violencia, que sólo durante el año pasado dejó más de 33 mil víctimas fatales.

La Red por los Derechos de la Infancia (Redim), es una organización que trabaja en los impactos que tiene la violencia en la niñez mexicana y desde 2011, alertaba que el Estado mexicano cada día ofrece menos oportunidades de desarrollo a la niñez y la juventud, quienes además ahora son testigos y víctimas de una guerra declarada contra el crimen organizado.

La CIDH considera que el reclutamiento de menores de edad por el crimen organizado o las pandillas se da a partir de la pobreza, la falta de oportunidad, la ‘normalización’ de la violencia y la dependencia a alguna droga.

“Los niños y adolescentes son utilizados y abusados por las organizaciones criminales, pues los adultos los consideran piezas prescindibles e intercambiables, el último eslabón de la cadena y por lo usual, les encargan actividades de mayor riesgo para su integridad personal o bien, porque si son detenidos, por su edad les darán máximo 5 años de cárcel”.

Así describe la CIDH, el fenómeno de pandillas y cárteles que aprovechan el limitado papel del Estado para proteger a la niñez y la juventud, cuestionando que un asunto de esta magnitud debiera ser la prioridad para un gobierno.

Y es que no es el único problema. En México, la población infantil de 5 a 17 años asciende a 29.3 millones, de ellos 3.2 millones son explotados laboralmente y se estima que 460 mil han pasado a engrosar las filas de las organizaciones criminales.

En respuesta, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha establecido que declarará la guerra las drogas y para que no los enganchen, la política de atención se basa en becas: mil 600 pesos cada dos meses a estudiantes de nivel básico y medio superior para que no abandonen la escuela, mientras que a los universitarios, provenientes de familias de escasos recursos, 2 mil 400 pesos mensuales.

El programa “Jóvenes Construyendo el Futuro'” que para la población de 18 a 29 años contempla que un tutor les enseñe un oficio y contrate con un salario de 3 mil 600 pesos al mes. No obstante, en todos los estados se ha reportado la tardanza en la entrega de esas becas.

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