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Optan más por árboles artificiales que naturales

‘Pega’ importación de pinos y aumentan precios más de 30%, en cambio se venden los elaborados de plástico


Según Conafor y Semarnat, comprar uno natural impulsa la reforestación del suelo mexicano… Sin embargo, el 95% de la oferta proviene de EU y Canadá

Los comerciantes de árboles navideños naturales señalaron la baja en sus ventas en esta temporada, a partir del incremento de precios de los pinos importados de Estados Unidos y Canadá. Una tendencia que se viene arrastrando desde 2017.

Más allá de ciertas voces que alertan de frenar la tala y en lugar de ello, usar árboles artificiales; para los vendedores es una cuestión de precios y que al no ser tan baratos, “para usarlos sólo una vez”, la gente opta por no comprarlos.

De acuerdo con información publicada en Excélsior, comerciantes del Estado de México –donde más permisos mantienen para este tipo de venta a nivel nacional, según el listado de la Secretaría de Gobernación— los precios pasaron de 800 a 900 y ahora rondan los mil 200 pesos, desde 2017 a la fecha.

Se destaca que incluso, un árbol tipo Douglas, proveniente de Canadá alcanza los 3 mil pesos, dependiendo del tamaño y la calidad.

Para los vendedores, ya no es negocio, pues los exportadores les están dando precios mucho más altos, aparte de los permisos que tienen que pagar ante la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para pasar la certificación y a eso, todavía hay que sumarle el flete para llevarlos a diferentes puntos de la República, como Chihuahua.

“Si hace un año comprábamos los árboles en 400 o 300 pesos la pieza, ahorita subió a 700 u 800, prácticamente se duplicó el precio, lo que ha hecho que se venda mucho más lento”.

Los árboles que entran de manera legal al país, cuentan con especificaciones y garantía que están libres de plagas, por ello portan etiquetas correspondientes tanto del gobierno mexicano como del de origen.

Para estas fechas, ya tendrían que haberse vendido casi todos los árboles naturales y no está ocurriendo así.

Otro factor que influye es la oferta de árboles artificiales en supermercados y tiendas departamentales, cuyos precios no son bajos pero es un artículo que se podrá reutilizar hasta 5 años.

Asimismo, hay una amplia promoción de adornos alternativos, incluso árboles navideños elaborados sólo con madera, o bien suspendidos por curvas de alambres, por ejemplo.

Los comerciantes sin embargo, confían en que la tradición del árbol natural no muera ya que nada compite a su belleza, color y aroma característico que inunda los espacios donde se instalan.

De acuerdo con la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa), las importaciones de árboles de Navidad provenientes de Estados Unidos se incrementaron considerablemente, alcanzando en el período 2008-2015 volúmenes superiores al millón de árboles por año.

La dependencia destacó que no obstante, en las temporadas 2016 y 2017 las cifras disminuyeron, cuando se importaron alrededor de 728 mil y 640 mil ejemplares, debido a factores como costos mayores, el tipo de cambio del peso-dólar y el costo del transporte.

Sin embargo, la Profepa espera que el mercado se recupere y el gobierno federal promoverá su compra, la cual apuesta que con su programa “Sembrando Vida” se impulse la industria forestal en zonas rurales del país, de modo que ya no resulte tan caro, al no tener que importarlos y se beneficie a las comunidades de sembradores.

En tanto, se reforzaron las actividades de verificación e inspección en los puntos fronterizos por donde ingresaron los árboles de Navidad, como Mexicali y Tijuana en Baja California; Piedras Negras en Coahuila; Zaragoza en Chihuahua; Colombia en Nuevo León; Nogales y San Luis Rio Colorado en Sonora; y Nuevo Laredo y Reynosa en Tamaulipas.

Apenas el 27 de noviembre pasado, la Profepa detuvo precautoriamente un embarque con un total de 2 mil 140 árboles de Navidad, al detectar la presencia de insectos forestales, en la aduana de Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Otros 3 mil 865 se detectaron en la inspectoría de Mexicali, Baja California, con lo que en total se regresaron a su lugar de origen (el estado de Oregón, Estados Unidos), un total de 6 mil cinco árboles por contener diversas plagas.

Por su parte, la Comisión Nacional Forestal (Conafor) informó que dos de cada tres hogares que ponen su árbol de Navidad en México optan por uno natural, impulsado por una mayor conciencia de parte de los consumidores.

“Muchos creen que es mejor comprar un árbol artificial pero la compra de un natural es lo más ecológico porque se impulsa la reforestación del suelo mexicano”, apuntó un comunicado de la dependencia, si bien los productores nacionales apenas tienen una participación de 5% de todo el mercado, es decir, el 95% son importados.

Lo cierto es que el 80% de los árboles artificiales que se venden en el país son fabricados en China y están hechos con base en plástico y PVC, por lo que, según la Conafor, tardan hasta 500 años en degradarse.

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