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Petróleo pasó a la catafixia de la 4T

Entre la parálisis económica por el COVID-19 y el desplome de los precios internacionales, se eligió que la mezcla mexicana tocara fondo y Pemex sin valor en los mercados


México dejó ir una oportunidad de oro para Pemex; reducir la producción ante una caída del 30% de la demanda, coinciden especialistas / Foto:elceo.com

Salió peor el remedio que la enfermedad. El gobierno mexicano que presumió su firmeza ante el poderoso cartel petrolero de la OPEP y su estrategia fue alabada por el presidente estadounidense al denominarla de una ‘gran inteligencia’, resultó en el fiasco previsible que analistas y economistas habían advertido; era mejor reducir la producción en tiempos del COVID-19, que mantenerla y ahora vale nada.

Los bonos de Petróleos Mexicanos (Pemex) fueron calificados como chatarra, el viernes pasado por la agencia Moody’s, sumándose a la valoración de Fitch Ratings. Nada casual, a diciembre pasado, la paraestatal contaba con 3 mil 200 millones de dólares en efectivo; actualmente tiene 8 mil 900 millones de dólares en líneas de crédito revolventes.

Información que se dio a conocer el viernes pasado, pero hasta este día los titulares de los medios de comunicación destacan que el orgullo azteca, el petróleo, está por los suelos ya que la cotización de la mezcla mexicana se desplomó ayer a -2.37 dólares. Hoy su precio era de 7.12 dólares por barril.

Sin embargo, es el remate de una semana previa en la cual, de lunes a viernes pasados, el crudo mexicano registró jornadas consecutivas a la baja hasta cerrar ese periodo con un precio de 14.35 dólares por barril.

Sin sorpresas, dado que la pandemia del coronavirus ha paralizado las economías de todo el mundo, la dinámica del comercio está detenida, sólo sostenida por ciertas actividades esenciales y no hay consumidores demandando los hidrocarburos como suelen hacerlo, empezando por la industria de aviación y cerrando el círculo con miles de consumidores que no tienen la movilidad cotidiana.

Con precios más bajos de la gasolina, hasta se vendió la idea a la ciudadanía, que era un logro de la administración de López Obrador…

En México, la ciudadanía se mostraba tranquila, incluso complacida porque el precio de las gasolinas se había mantenido más bajo del precio que llegó a alcanzar en 21 pesos, el litro de Magna. Actualmente, el promedio en el país es de 15-14 pesos para ese combustible; en Chihuahua, de 13 a 14 pesos.

Una ‘buena noticia’ que el presidente Andrés Manuel López Obrador vendió como si su gobierno hubiera llevado los precios a ese nivel, y no la guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia.

Aspecto que además, de poco sirve ante la disposición del confinamiento en casa para frenar la propagación del COVID-19, que a partir de hoy por cierto, se recrudecerá ya en el arranque de la fase 3 a nivel nacional con 8 mil 261 casos confirmados y 686 decesos, según las cifras hasta el 19 de abril pasado y que el conteo se está reestructurando, ante la disparidad de números entre los emitidos por las entidades y el gobierno federal.

Sin embargo, el escenario se veía venir, en la óptica de los especialistas. Sólo era cuestión de las estrategias o la falta de éstas para enfrentar escenarios.

Desde que comenzó la guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudita a mediados de marzo pasado, hasta la primera semana de abril que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) volvió a reunirse para disipar las diferencias entre los líderes y acordar la acción conjunta de reducir 400 mil barriles diarios (mbd) durante mayo y junio para quitarle presión al precio del crudo en la coyuntura de la parálisis mundial por el COVID-19.

En esas reuniones fue donde la secretaria de Energía, Rocío Nahle, destacó su defensa porque México redujera sólo 100 mbd, ante el rechazo de los otros 22 países, se levantó de la mesa y regresó con la propuesta de que a la tanda mexicana, le abonaría Estados Unidos un recorte de 250 mbd y así se cumplía con la cuota.

A cambio, México le pagará el favor “de alguna manera, más adelante” a EU, según su gobernante Donald Trump.

Al margen de los cuestionamientos, con qué pagará el país y a qué obscuros intereses se refería el presidente estadounidense ensillado en la carrera electoral, los analistas del mercado energético subrayaban que incluso, ese pacto de la OPEP para contraer la oferta en 23% ya era por sí mismo insuficiente.

Para Gonzalo Monroy, analista del sector petrolero y director de consultoría especializada GMEC, el gobierno mexicano desaprovechó la oportunidad para bajar la producción, mejorar la perspectiva de Pemex en los mercados y con un mejor precio, obtener mayores ingresos fiscales por la exportación.

Considera que Andrés Manuel López Obrador actuó en función de los intereses de Trump y sirvió de palanca a Arabia Saudita para que EU también redujera su producción.

En lo que coincidió el experto en energía de FTI Consulting, Pablo Ramírez, quien enfatizó que México dejó ir una oportunidad sin precedentes.

“México tenía en esto un hito que podía realinear mensajes políticos con objetivos pragmáticos. Pemex hoy pierde más, mientras más produce. Le conviene producir menos”.

En la óptica de Duncan Wood, director del Instituto México del Centro Wilson de Washington, mientras otros países apuestan por reducir gastos o incluso su producción, resulta cuanto menos llamativa la firme apuesta de México por mantener su número de barriles en un escenario general de desplome del crudo.

“No aprovechar una oportunidad para estabilizar los precios del petróleo en un momento en que cuesta más bombear, mucho del crudo mexicano que el precio de mercado es increíble”, tuiteó el especialista en días pasados.

Según el experto, en un momento de precios tan bajos para el petróleo, tiene mucho más sentido económico, importar crudo para una refinación doméstica que incrementar una producción que da pérdidas.

A su vez, David Shields, consultor de la industria energética, indicó en una reciente entrevista con la agencia de noticias BBC, que ni los 400 mbd menos que cada país saque del mercado, está a la altura de la grave crisis por la que pasa el crudo.

“El problema exige un recorte global de al menos 25 millones de barriles diarios y ese grupo de productores alcanza alrededor de 10 millones, así que no es suficiente para conseguir la recuperación del precio del petróleo en el mercado internacional”.

No será hasta que el coronavirus deje de ser una amenaza mundial y comience la recuperación de las economías internacionales.

Pequeño detalle…

Hay un dato que los analistas coinciden en que no hay que pasar por alto.

La OPEP tiene 14 países miembros y 9 aliados, entre ellos México, y más importante, si bien la Organización controla casi la mitad de la producción y el 70% del mercado de crudo en el mundo, se necesitaba un acuerdo en bloque ante la pandemia y el derrumbe de los precios del crudo.

Las negociaciones con los países aliados involucraba sentar en la mesa a los 3 líderes del orbe: EU, Rusia y Arabia Saudita; en ese orden.

Primero reventaron las pláticas entre Rusia y Arabia Saudita a mediados de marzo. Tras semanas de limar asperezas y ya en los primeros días de abril, se convocó a una nueva reunión, pero EU notificó que no podía participar directamente en las discusiones debido a sus estrictas regulaciones “antimonopolio”, que prohíben este tipo de entendimientos. En ese país, la producción petrolera no está sólo en manos del Estado sino de empresas privadas.

Sin embargo, México sí asistió y truncó el pacto, involucrando de manera colateral al país vecino del norte, que accedió a ayudar con tal de que el mercado internacional se estabilizara.

Una cronología que da más sentido al por qué el gobierno de López Obrador tomó la determinación de minimizar el recorte y puso en segundo plano, los intereses de Pemex.



‘Pagan por deshacerse de barriles’

De acuerdo con la publicación especializada Oil&Magazine, la mezcla mexicana perdió la semana pasada, 12.16% en su valor al cotizarse en 15.30 dólares por barril.

En tanto, la mezcla estadounidense WTI acumuló un retroceso de 10.26%, para cotizarse en 20.11 dólares el barril. Jornadas que se desarrollaron a partir del pacto signado entre la OPEP y sus aliados.

Mas aún, el viernes pasado las agencias calificadoras castigaron a Pemex al degradar su calificación ante los inversionistas.

A partir de ello, ocurrió el lunes negro al difundirse que al cierre, los futuros del petróleo de Estados Unidos, colapsaron a menos de 0 dólares, por primera vez en su historia.

Aunque Pemex, a través de su página de Internet retrasó el anuncio público de su precio, el cual suele dar a conocer cada día a las 18 Hrs., no se publicó pero por los mercados, trascendió que retrocedió hasta 6.02 dólares por barril.

La caída se debe, según analistas citados por Reuters, al exceso de oferta provocado por el coronavirus y la preocupación por la incapacidad de almacenamiento, de ahí que el crudo estadounidense pasó de 55.90 a -37.63 dólares por barril, pues los operadores desesperados pagaron por deshacerse de los barriles.

El crudo Brent del Mar del Norte, el punto de referencia internacional, también cayó pero no tanto, de 28.08 a 25.57 dólares por barril porque hay más almacenamiento disponible en el mundo.

En días pasados, el Departamento de Energía de Estados Unidos informó que negocia con nueve compañías de energía para almacenar 23 millones de barriles de producción nacional; compras que serían muy pequeñas para lo esperado por productores.

Una aspirina para una enfermedad como el coronavirus, ya que lo cierto es que en el mundo, la demanda cayó alrededor de 30% desde febrero a la fecha, por lo que las refinerías y los productores se inundaron de petróleo y derivados para almacenar.

La pregunta es ahora a qué plan de rescate apelará la administración federal para rescatar a Pemex y contener la oleada de aumentos en los combustibles, que se anticipa a partir de junio.

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