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“Samalayuca es nuestro”

Recorren habitantes las principales áreas de la región para revalorar el patrimonio natural e histórico, contra el cual consideran que atenta la mina


No bajan la guardia para evitar que arranque el proyecto canadiense para extraer cobre a cielo abierto, el cual está por comenzar

Con un recorrido por el área de Samalayuca, los integrantes del Frente Eco-Social Paso del Norte convocaron a los habitantes del poblado para hacer visible su rechazo a la operación de la mina a cielo abierto, “La Gloria”, que estaría a meses de comenzar la extracción de cobre sin que el gobierno estatal dé cabida al análisis de riesgo elaborado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).

El 15 de diciembre pasado, decenas de habitantes abordaron sus camionetas para revalorar las zonas arqueológicas, de recreo, de fuentes de trabajo, las plantaciones agrícolas, apícolas, los bosques nogaleros, los médanos y todo lo que representa esta región perteneciente al municipio de Juárez.

Una iniciativa que se suma a numerosas acciones que se han emprendido para buscar difundir lo que advierten como un irreparable impacto negativo, conferencias con especialistas, manifestaciones públicas, bloqueos carreteros, acercamientos con funcionarios de los tres niveles de gobierno y actividades de revaloración comunitaria.

En medio de esas acciones, la CONANP emitió un documento con la opinión técnica sobre el crítico impacto de la mina “La Gloria”, en Samalayuca, ante lo cual la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) tendría que revalorar su autorización.

Dependencia que no ha fijado una postura, tampoco el gobierno estatal que solamente destaca la inversión de 4 mil millones de dólares y la generación de mil 200 empleos de la empresa canadiense VVC Exploration Corporation, en tanto la administración municipal ha guardado silencio, a excepción de la síndica Leticia Ortega Máynez, quien ha expuesto su rechazo al proyecto.

Para el Frente Eco-Social Paso del Norte, sin embargo, no se trata sólo de reactivar económicamente el ejido Ojo de La Casa, ni sólo de la afectación a plantas y animales –24 especies en riesgo, en total—, sino del exterminio de un ecosistema, del cual sé es parte.

Un ecocidio, ha destacado la asociación civil, permitir la extracción de óxido de cobre a cielo abierto, tanto por el abatimiento de los mantos freáticos como la emisión de gases y vapores tóxicos en la atmósfera, toda vez que utilizarán 160 toneladas de ácido sulfúrico por día en un área como Samalayuca, declarada área protegida desde 2009.

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