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Un decreto, una renuncia y ‘Sembrando Vida’ sin dar frutos

El programa insignia de la 4T cubrió apenas 14% de lo previsto en 2019; en la Sierra, apenas este año se sabrá, si logra la meta de reforestar 50 mil hectáreas


Eso sin contar, otras 50 mil hectáreas del Triángulo Dorado, que según el presidente, dejarán atrás el cultivo de marihuana y amapola / Foto: BBC News

La promesa gubernamental de reforestar 50 mil hectáreas en la Sierra Tarahumara y con ello, emplear a 200 sembradores, pende de un hilo no sólo por el conflicto laboral entre la secretaria del Bienestar y el subsecretario de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional y encargado del programa “Sembrando Vida”, sino el incumplimiento de metas.

De acuerdo con el presidente Andrés Manuel López Obrador, en 2019 se plantarían 575 millones de árboles pero en la realidad, fueron 80 millones.

María Luisa Albores, secretaria del Bienestar, reportó estas cifras el 30 de enero pasado, al puntualizar que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) sólo les entregó 37 millones de plantas y, de los viveros comerciales nada más recibieron 15.4 millones.

Además, dijo que de los 285 millones que planeaban producir en los viveros comunitarios, apenas llegaron a 26 millones.

Al parecer, precisamente ese incumplimiento la motivó a publicar el viernes pasado, un decreto para abrogar las facultades del subsecretario Javier May, como encargado de “Sembrando Vida”.

En respuesta, él presentó su renuncia y el presidente informó hoy que no se la aceptó, lo reinstaló y anuló el decreto de Albores.

“Se publicará un nuevo decreto en el Diario Oficial de la Federación (DOF) en el que se restituyen sus funciones, ya que tiene la encomienda de cumplir con la meta de uno de los programas insignias de la Cuarta Transformación”, expuso López Obrador en su rueda de prensa matutina.

A su vez, el subsecretario reconoció que se ha quedado corto ante las metas, justificó que la Sedena no entregó más árboles debido a las condiciones climáticas pero “el programa va muy bien”.

May descartó que influyera su amistad de 30 años con López Obrador y destacó que “llevamos un récord del prendimiento en lo que se ha plantado hasta ahorita, casi el 90% de prendimiento de cada 100 plantas que se siembran están sobreviviendo 90, una de cada 10 estamos reponiendo”.

Lo cierto es que entre la danza de decretos y el recuento de los daños, aún está pendiente la publicación de las reglas de operación de “Sembrando Vida”, que según se había informado se darían a conocer el 28 de febrero pasado y no hubo tal.


Ralámulis, al pie del cañón

Desde la puesta en marcha del programa, el 21 de enero de 2019, para Chihuahua representó una tardía inclusión, que incluso llevó a la manifestación de ralámulis con marchas a la capital del estado en julio del año pasado hasta el reclamo al presidente, durante su visita a los municipios de Bocoyna y Guachochi en septiembre de 2019.

Y es que en el arranque de “Sembrando Vida” se perfiló su aplicación en Chiapas, Tabasco, Veracruz, Yucatán, Campeche, Quinta Roo, Durango y Puebla.

Gobernadores indígenas expusieron por ello, que además el programa federal planeaba integrar solamente al municipio de Guadalupe y Calvo, y eso con apoyos, lo cual consideraron injusto ya que se necesita para todas las regiones serranas.

“Nosotros pedimos trabajo, ya no queremos korima, queremos un programa para indígenas, no de despensas, ni de dinero, que nos den empleos y nos den protección a nuestras tierras”, reiteraron los pobladores serranos ante la nula mediación del delegado federal de la Secretaría del Bienestar, Juan Carlos Loera de la Rosa y del gobernador Javier Corral.

En respuesta, López Obrador les prometió que “Sembrando Vida va a empezar con 50 mil hectáreas que van a dar 20 mil empleos y habrá Procampo, ampliado, mejorado, pues incluirá por primera vez a los indígenas de la Tarahumara, a todos, todos van a recibir este apoyo por primera vez”.

Dos meses después, en noviembre de 2019, la situación no había cambiado y grupos de ralámulis se trasladaron a la sede del Congreso de la Unión en la capital del país para sumarse al plantón de campesinos, cuando reclamaron el recorte de recursos para el sector en el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2020.

Enfatizaron los manifestantes serranos, que el gobierno federal seguía sin cumplir la inclusión de la Sierra Tarahumara y continuaban sin recibir apoyos de programas sociales.

Fue hasta el 5 de diciembre pasado, cuando la titular de Bienestar, María Luisa Albores, visitó la ciudad de Chihuahua que informó de la aplicación de “Sembrando Vida” para 20 mil habitantes de Guadalupe y Calvo, Bocoyna y Guachochi.

Apuntó que se reforestarían 50 mil hectáreas y se trabajaría con un esquema de cooperativas sociales; en total, 100 ya que sería a través de un binomio técnico, entre un técnico social y un técnico productivo, que se encargarían de guiar a 200 sembradores.

Según expuso Albores González, cada sembrador recibiría un sueldo de 5 mil pesos mensuales, aunque en términos reales serían 4 mil 500 pesos, ya que cada mes se retendrían 500 pesos para ahorro. El resto se entregará de manera directa y sin intermediarios, a través de una tarjeta bancaria, subrayó la funcionaria.

“Los capacitarán para lograr que tengan un ingreso a corto, mediano y largo plazo”, subrayó la funcionaria, pues el propósito del programa federal es fortalecer el tejido social comunitario, regenerar la tierra y generar fuentes de ingreso para los beneficiarios que laborarán en la reforestación de su hábitat.

Desde ese anuncio a la fecha, no se ha informado del avance del programa en Chihuahua.


Primero llegó a Centroamérica que a la Tarahumara

La calificación que “Sembrando Vida” ha recibido como uno de los programas eje de la actual administración federal, se refleja en el presupuesto.

En 2020, el presupuesto asignado es de 28 mil millones de pesos, casi el doble de lo ejercido durante 2019, cuanto dispuso de 13 mil 472 millones de pesos.

Ése fue uno de los argumentos de reclamo de ganaderos, campesinos y productores que se manifestaron en el edificio de San Lázaro, en noviembre del año pasado, cuando diputados y senadores revisaban el PEF, ya que se quitó dinero a otros programas para privilegiar a “Sembrando Vida”.

De hecho, el propio presidente de la República enmarcó al programa, como insignia de su ‘Cuarta Transformación’, al remarcar que no sólo beneficiará a México sino a Centroamérica, pues hasta esa área llegaría para generar empleos y disminuir la migración. Así, habría comenzado el programa el 20 de junio pasado en El Salvador.

Probablemente al amparo de esa insignia, la Secretaría del Bienestar verá cómo hace para ahora sí, cumplir las metas de 2020.

En primera instancia, que los sembradores establezcan sistemas productivos agroforestales, combinando cultivos tradicionales con árboles frutícolas y maderables, y el sistema de Milpa Intercalada entre Árboles Frutales (MIAF).

Lo cual implicará, plantar un millón de hectáreas de árboles frutales para dar empleo a 400 mil jornaleros en el país, quienes recibirán el apoyo mensual de 5 mil pesos por cultivar dos hectáreas y media cada uno.

Segundo, alcanzar el objetivo de los 575 millones de árboles plantados, que se tenían programados desde 2019.

Tercero, aumentar el padrón de sembradores de 200 mil a 400 mil, así como extender el programa a nueve estados, adicionales a los ocho en que ya opera.

Y en este apartado, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó recientemente, que “Sembrando Vida” se extendería a la región del Triángulo Dorado, la cual se localiza en la zona serrana colindante entre Sinaloa, Durango y Chihuahua.

“El Triángulo Dorado es una región estigmatizada, pero la gente está trabajando, produciendo y siempre ha estado en el olvido, en la marginación. Como parte de la estrategia que estamos aplicando para serenar al país, estamos atendiendo a estas regiones siempre abandonadas”, indicó el mandatario mexicano.

Así, en ese punto, la ampliación pasará de 50 mil hectáreas a 100 mil, según López Obrador, al reiterar que de ese modo, el Triángulo Dorado dejará de ser identificada como un área de cultivo de marihuana y amapola, y ya no será dominada por el Cártel de Sinaloa. (Con información de Reporte Índigo, La Jornada y La Razón)

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